- Nómada digital y autónomo no son exactamente lo mismo
- Cuándo debe plantearse el alta autónomo nómada digital España
- Qué se necesita antes de darse de alta
- Primer paso: alta en Hacienda
- Segundo paso: alta en Seguridad Social y RETA
- Qué es la tarifa plana autónomos 2026
- Cuotas RETA Seguridad Social en 2026
- Cómo calcular los rendimientos netos
- Facturas: qué debe cuidar un freelancer extranjero
- Declaraciones trimestrales
- Alta como autónomo y vivienda en España
- Errores frecuentes al darse de alta
- Qué debe revisar un nómada digital antes de empezar
- Guías relacionadas
- Preguntas frecuentes
- ¿Todos los nómadas digitales deben darse de alta como autónomos?
- ¿La tarifa plana autónomos 2026 es exactamente de 80 euros?
- ¿Puedo pedir la tarifa plana si ya fui autónomo en España?
- ¿Qué pasa si mis ingresos suben durante el año?
- ¿Tengo que presentar declaraciones aunque no haya cobrado mucho?
- ¿Puedo facturar a clientes de fuera de España?
- ¿Es recomendable usar una gestoría?
- Conclusión
Guía de Alta como Autónomo para Nómadas Digitales: Cuotas RETA y Tarifa Plana
Darse de alta como autónomo en España es uno de los pasos que más dudas genera entre los nómadas digitales que trabajan por cuenta propia. No basta con tener clientes, emitir facturas y cobrar desde una cuenta bancaria. Si la actividad profesional se desarrolla desde España de forma habitual, hay que revisar si existe obligación de registrarse ante Hacienda y la Seguridad Social.
Esto afecta especialmente a freelancers, consultores, programadores, diseñadores, redactores, marketers, coaches, traductores, arquitectos, asesores tecnológicos y otros profesionales que prestan servicios a empresas extranjeras mientras viven en España.
La cuestión no es solo administrativa. Un alta mal hecha puede provocar problemas con las cuotas RETA Seguridad Social, con la aplicación de la tarifa plana autónomos 2026 o con las declaraciones trimestrales. También puede complicar trámites posteriores, como alquilar una vivienda, abrir una cuenta bancaria, renovar una autorización de residencia o justificar ingresos ante una entidad financiera.
En los últimos años, España se ha consolidado como un destino natural para profesionales remotos de Latinoamérica, Estados Unidos y otros países que buscan una residencia estable en Europa. Para quienes todavía están comparando la vía migratoria, también puede ser útil revisar la guía completa del visado de nómada digital en España para latinoamericanos. Barcelona, Madrid, Valencia, Málaga o Alicante aparecen cada vez más en ese mapa, pero la llegada al país no termina con encontrar vivienda o conseguir la autorización de residencia.
Muchos profesionales llegan a España pensando primero en la visa, el alquiler y el colegio de los hijos, si vienen en familia. Sin embargo, cuando empiezan a organizar su vida diaria, descubren que la parte fiscal y de Seguridad Social es la que determina si su traslado está realmente bien asentado. En paralelo, conviene revisar la Ley Beckham para teletrabajadores en España antes de empezar a facturar o elegir una estructura profesional.
Nómada digital y autónomo no son exactamente lo mismo
La visa de nómada digital permite residir en España y trabajar a distancia para empresas o clientes situados fuera del país. En la normativa española esta figura aparece como residencia para teletrabajadores de carácter internacional.
Pero la autorización de residencia y el alta fiscal no son el mismo trámite.
Una persona puede tener autorización para vivir en España como nómada digital y, aun así, necesitar darse de alta como autónomo si trabaja por cuenta propia. Esto suele ocurrir cuando no tiene una relación laboral clásica con una empresa extranjera, sino contratos mercantiles, facturas, clientes recurrentes o actividad profesional independiente.
Por el contrario, si la persona trabaja como empleado por cuenta ajena para una empresa extranjera, con nómina y cotización cubierta por otro sistema, el caso debe analizarse de otra forma. No todos los nómadas digitales son autónomos, pero muchos freelancers sí terminan encajando en esta figura.
Aquí merece la pena ser prudente. El error más habitual es pensar que “tener una visa” equivale a tener resuelta toda la parte laboral y fiscal. La visa abre la puerta a residir legalmente, pero después hay que ordenar cómo se gana el dinero, cómo se factura y dónde se cotiza.
Si todavía está preparando su traslado y necesita entender primero si puede convertir su empleo remoto o sus contratos de servicios en una residencia legal en España, Housage explica el proceso completo en su guía sobre el visado de nómada digital en España, pensada especialmente para profesionales de Latinoamérica que quieren tramitar su expediente ante la UGE-CE y organizar su llegada al país con más seguridad.
Cuándo debe plantearse el alta autónomo nómada digital España
La primera señal suele ser la forma en la que se cobra. Si el profesional emite facturas a sus clientes, asume sus propios gastos, organiza su horario y no tiene una nómina como empleado, probablemente se está ante una actividad por cuenta propia.
También importa la continuidad. No es lo mismo un ingreso aislado que una actividad profesional estable. La Seguridad Social y Hacienda suelen mirar si existe habitualidad, organización de medios y una finalidad económica.
Para un nómada digital, esto es importante porque muchos llegan a España con clientes ya activos. No empiezan desde cero. A veces ya facturaban desde su país anterior y, al trasladar su residencia efectiva a España, necesitan adaptar su estructura fiscal y de Seguridad Social.
Antes de emitir facturas desde España, lo prudente es revisar tres puntos: el tipo de autorización de residencia, la forma real de trabajo y el lugar desde el que se considera desarrollada la actividad.
En este punto suele aparecer una duda razonable: “si mis clientes están fuera, ¿por qué tengo que registrarme en España?”. La respuesta no depende solo de dónde están los clientes, sino de dónde vive y trabaja realmente el profesional. Y en un traslado internacional, ese matiz puede cambiarlo todo.
Pensemos, por ejemplo, en un diseñador colombiano que se instala en Valencia, sigue cobrando en dólares de una empresa de Miami y trabaja cada día desde su piso en España. Sus clientes no están en España, pero su actividad ya se organiza desde aquí.
Qué se necesita antes de darse de alta
Para hacer el alta como autónomo normalmente se necesita NIE, número de la Seguridad Social, cuenta bancaria, domicilio en España y un medio de identificación electrónica. En los trámites reales, el certificado digital o Cl@ve facilitan mucho la gestión, sobre todo cuando hay que entrar en la sede electrónica, recibir avisos o contestar notificaciones sin desplazarse.
También hay que tener claro qué actividad se va a declarar. No es lo mismo un consultor de marketing que un desarrollador de software, un fotógrafo, un traductor o un asesor de empresas. Cada actividad tiene su epígrafe fiscal y su correspondencia con la clasificación que utiliza la Seguridad Social.
Este punto parece menor, pero no lo es. Elegir mal la actividad puede afectar al IVA, a las obligaciones trimestrales, a las retenciones y a la forma de presentar los impuestos.
En muchos casos, el error no está en darse de alta tarde, sino en darse de alta rápido sin entender bien qué se está declarando.
Una buena forma de verlo es pensar en el alta como en los cimientos de una casa. Si el epígrafe, el domicilio fiscal o las obligaciones iniciales no están bien definidos, después cada factura y cada declaración arrastran esa primera decisión.
Primer paso: alta en Hacienda
El primer trámite es comunicar a la Agencia Tributaria el inicio de la actividad. Para ello se utiliza el modelo 036, o en algunos casos su versión simplificada.
Con este modelo se informa a Hacienda de que una persona física va a desarrollar una actividad económica. También se indica el domicilio fiscal, la actividad profesional, el régimen de IVA, la obligación o no de presentar pagos fraccionados de IRPF y otros datos censales.
La declaración censal debe presentarse antes de iniciar la actividad. Es decir, antes de empezar a operar oficialmente, emitir facturas o asumir obligaciones fiscales derivadas de esa actividad.
Para un freelancer extranjero, esta parte es especialmente sensible porque muchas veces ya tiene clientes. Si empieza a facturar desde España sin haber ordenado su situación, puede encontrarse después con declaraciones atrasadas o con datos que no cuadran entre bancos, facturas y residencia fiscal.
Lo más incómodo de Hacienda no suele ser el trámite en sí, sino corregirlo tarde. Por eso, aunque el modelo parezca un formulario administrativo más, merece la pena dedicar tiempo a revisar qué se marca y qué obligaciones nacen desde ese momento.
Segundo paso: alta en Seguridad Social y RETA
Después llega el alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, conocido como RETA. Este trámite se hace ante la Tesorería General de la Seguridad Social, normalmente a través de Import@ss.
La Seguridad Social explica en su guía de trabajo autónomo de Import@ss que el alta debe coincidir con el alta en Hacienda y realizarse antes o el mismo día de inicio de la actividad. Si se comunica tarde, se pueden perder beneficios en la cuota.
En el alta se informa de la fecha de inicio, la actividad, el código IAE o CNAE, el domicilio profesional, la previsión de rendimientos netos mensuales, la cuenta bancaria para domiciliar cuotas y la mutua colaboradora.
La cuota se carga normalmente en la cuenta bancaria el último día hábil del mes. Por eso no basta con darse de alta y olvidarse. Hay que asegurarse de que la cuenta está operativa y de que las notificaciones electrónicas se revisan.
Para quien acaba de llegar a España, el RETA puede parecer una palabra más dentro de la burocracia local. Sin embargo, es una de las piezas centrales del sistema: de ahí salen las cotizaciones, la cobertura y buena parte de las regularizaciones posteriores.
Qué es la tarifa plana autónomos 2026
La tarifa plana es una cuota reducida para nuevos autónomos. En 2026, la referencia habitual sigue siendo 80 euros al mes durante los primeros 12 meses de actividad, siempre que se cumplan los requisitos.
Sin embargo, hay un matiz importante: a esa cuota reducida se añade la cotización correspondiente al Mecanismo de Equidad Intergeneracional. Por eso, en la práctica, la cantidad puede ser superior a 80 euros. La propia Seguridad Social menciona una cifra total de 88,64 euros en su guía actual.
La tarifa plana no se aplica automáticamente a cualquier persona. Debe solicitarse en el momento del alta y exige no haber estado incluido en el RETA en los dos años anteriores. Si ya se disfrutó antes de esta bonificación, el plazo puede ser de tres años.
También puede prorrogarse otros 12 meses si los rendimientos económicos son inferiores al salario mínimo interprofesional. Esta prórroga no debe darse por supuesta. Hay que revisar los ingresos y acreditar la previsión correspondiente.
Para un nómada digital que empieza su vida en España, esta reducción puede ser muy útil. Permite organizar los primeros meses con una cuota baja mientras se estabiliza la actividad, se alquila vivienda, se abren cuentas, se contrata asesoría y se adapta la facturación al sistema español.
Hay que señalar que la tarifa plana no convierte el alta en algo “barato” en sentido amplio. Reduce la cuota inicial, pero no elimina la obligación de declarar impuestos, ordenar facturas, controlar el IVA o prever pagos trimestrales.
No es un detalle menor. Muchos autónomos miran solo la cuota mensual del primer año, cuando en realidad la parte decisiva está en saber cuánto se va a ingresar, qué impuestos habrá que presentar y cómo se justificará después toda esa actividad.
Cuotas RETA Seguridad Social en 2026
Fuera de la tarifa plana, la cuota de autónomo depende de los rendimientos netos previstos. Desde la reforma del sistema, los autónomos cotizan por tramos de ingresos reales o estimados.
En 2026, la Seguridad Social mantiene una tabla de rendimientos y bases. El autónomo elige una base dentro del tramo que corresponde a sus rendimientos netos mensuales. La cuota se calcula aplicando los tipos de cotización a esa base.
Las bases de cotización del RETA en 2026 distinguen entre una tabla reducida y una tabla general. La tabla reducida se aplica a rendimientos más bajos, mientras que la general cubre tramos superiores.
Esto significa que la cuota no debería elegirse mirando solo el gasto mensual. Cotizar por una base demasiado baja puede generar una regularización posterior si los rendimientos reales son superiores. Cotizar por una base demasiado alta puede tensionar la caja de un profesional que aún no tiene ingresos estables.
Para un freelancer, la dificultad está en estimar bien. Los ingresos pueden variar por proyectos, clientes o meses. Por eso es recomendable revisar la previsión durante el año y cambiar la base si los ingresos reales se alejan mucho de lo previsto.
Aquí se ve una diferencia clara con otros países. En España no basta con decir “este mes he ganado poco”. La cuota tiene una lógica anual y una regularización posterior, por lo que un buen control de ingresos desde enero puede evitar sustos meses después.
Todo esto contrasta con la imagen algo simplificada que a veces se tiene del autónomo. No se trata solo de pagar una cantidad fija, sino de encajar la actividad real dentro de un sistema que compara previsiones, bases de cotización y rendimientos finales.
Cómo calcular los rendimientos netos
Los rendimientos netos no son simplemente lo que entra en la cuenta bancaria. En términos generales, se parte de los ingresos de la actividad y se restan los gastos fiscalmente deducibles.
En el caso de un nómada digital, pueden aparecer gastos como software, herramientas profesionales, asesoría, teléfono, coworking, formación, servicios online o una parte de determinados gastos vinculados a la actividad, siempre que estén justificados y cumplan los requisitos fiscales.
El problema habitual es mezclar gastos personales y profesionales. Vivir en España genera muchos gastos, pero no todos son deducibles. El alquiler de la vivienda, los viajes personales, la comida diaria o el mobiliario doméstico no siempre pueden imputarse a la actividad.
La regla práctica es sencilla: si un gasto no se puede justificar claramente como necesario para la actividad, es mejor tratarlo con prudencia.
En nuestra opinión, este es uno de los apartados donde más ayuda tener una gestoría desde el principio. No porque todos los gastos sean complicados, sino porque algunos parecen evidentes para el profesional y, sin embargo, no siempre lo son para Hacienda.
Facturas: qué debe cuidar un freelancer extranjero
Una vez dado de alta, el autónomo debe emitir facturas correctamente. Las facturas deben incluir datos del profesional, datos del cliente, número correlativo, fecha, descripción del servicio, base imponible, IVA si corresponde y, en algunos casos, retención de IRPF.
Cuando los clientes están fuera de España, la factura puede cambiar mucho. No es lo mismo facturar a una empresa española, a una empresa de la Unión Europea, a una empresa de Estados Unidos o a un cliente particular.
En operaciones intracomunitarias puede ser necesario estar inscrito en el Registro de Operadores Intracomunitarios y declarar determinadas operaciones. En servicios a clientes de fuera de la Unión Europea, puede no aplicarse IVA español, pero la operación debe estar bien documentada.
Muchos nómadas digitales cometen el error de copiar facturas antiguas de su país anterior. En España, la estructura fiscal puede ser diferente, y eso se nota especialmente en IVA, retenciones y declaraciones informativas.
Un detalle práctico: una factura “bonita” no siempre es una factura correcta. Lo importante no es solo el diseño o el PDF, sino que los datos fiscales, la numeración, el concepto y el tratamiento del IVA tengan coherencia con el tipo de cliente.
Esto, que parece una cuestión técnica, tiene consecuencias muy prácticas. Una factura mal planteada puede acabar afectando al IVA, a una declaración trimestral o incluso a la forma en la que después se justifican los ingresos ante un banco o ante una administración.
Declaraciones trimestrales
El autónomo no solo paga la cuota mensual a la Seguridad Social. También debe cumplir con Hacienda.
Las declaraciones trimestrales son uno de los cambios más importantes para quienes vienen de países donde el sistema es más simple o se liquida una vez al año.
En España, muchos autónomos presentan declaraciones cada trimestre. Las más habituales son:
Modelo 130, para pagos fraccionados de IRPF cuando corresponde.
Modelo 303, para autoliquidación del IVA.
Modelo 349, para operaciones intracomunitarias, si se prestan servicios a empresas de la Unión Europea y se cumplen las condiciones.
Además, al final del año puede haber declaraciones anuales, como la declaración de la renta o determinados resúmenes informativos. No todos los autónomos presentan exactamente los mismos modelos, porque depende de la actividad, del tipo de clientes y de cómo se haya configurado el alta censal.
El calendario del contribuyente de 2026 es una referencia útil para no dejar los plazos para el último día.
Lo que más sorprende a muchos freelancers extranjeros no es pagar impuestos, sino la frecuencia. En España el autónomo vive con varios cierres al año, y eso obliga a tener una disciplina administrativa que no siempre existe cuando se trabaja solo con clientes internacionales.
Para entenderlo de forma sencilla, el autónomo debe pensar en cuatro cierres al año.
Primer trimestre: operaciones de enero, febrero y marzo. Se presenta normalmente en abril.
Segundo trimestre: abril, mayo y junio. Se presenta normalmente en julio.
Tercer trimestre: julio, agosto y septiembre. Se presenta normalmente en octubre.
Cuarto trimestre: octubre, noviembre y diciembre. Se presenta en enero del año siguiente.
Este calendario obliga a tener las facturas ordenadas. No conviene esperar a final de año para reconstruir ingresos, gastos, IVA y retenciones. Lo más práctico es guardar cada factura emitida, cada factura recibida y cada justificante de pago desde el primer mes.
Para un nómada digital, esto también ayuda a demostrar estabilidad económica. Las declaraciones presentadas, las facturas y los movimientos bancarios pueden servir después para trámites de vivienda, renovaciones o financiación.
Enero suele ser el mes más incómodo para muchos autónomos: se juntan cierres del cuarto trimestre, resúmenes anuales y planificación del nuevo año. Llegar a ese mes con las cuentas ordenadas evita una parte importante del estrés.
Alta como autónomo y vivienda en España
Aunque el alta como autónomo parezca un tema fiscal, también afecta a la vida diaria. Alquilar una vivienda en España puede ser más difícil para un extranjero recién llegado si no tiene nómina española.
En esos casos, muchos propietarios o agencias piden pruebas alternativas: contratos con clientes, declaraciones fiscales, extractos bancarios, facturas recurrentes o justificantes de ingresos. En ciudades con mucha demanda, incluso pueden pedir varios meses de alquiler por adelantado, aval bancario o una explicación clara de la actividad profesional.
Un autónomo bien organizado puede explicar mejor su situación. No tiene nómina, pero puede demostrar actividad, ingresos declarados y cumplimiento de obligaciones.
Lo mismo puede ocurrir más adelante con una hipoteca. Los bancos suelen analizar la estabilidad de ingresos, la antigüedad de la actividad y la coherencia entre declaraciones fiscales y movimientos bancarios. Por eso, darse de alta correctamente no es solo una obligación. También puede ayudar a construir historial económico en España.
Este punto es especialmente importante en ciudades con mucha demanda de alquiler, como Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga o Alicante. A igualdad de ingresos, un expediente ordenado transmite más confianza que una carpeta llena de capturas de pantalla, pagos sueltos y contratos sin explicación.
Y aquí se nota una conexión directa entre burocracia y vida real. El autónomo no solo necesita estar al día para Hacienda o Seguridad Social; también necesita presentar una historia económica comprensible ante propietarios, bancos y proveedores de servicios.
Errores frecuentes al darse de alta
Uno de los errores más habituales es empezar a facturar antes de estar dado de alta. A veces ocurre por desconocimiento, especialmente cuando el profesional ya tenía clientes en otro país y simplemente continúa trabajando desde España.
Otro error es pensar que la visa de nómada digital sustituye al alta fiscal. La residencia autoriza a vivir y trabajar bajo ciertas condiciones, pero no elimina las obligaciones tributarias o de Seguridad Social cuando existe actividad por cuenta propia.
También es frecuente elegir mal el epígrafe de actividad. Un consultor, un creador de contenido, un desarrollador y un profesor online pueden tener obligaciones diferentes.
Otro problema aparece con la tarifa plana. Algunos autónomos creen que basta con darse de alta para pagar 80 euros. En realidad hay que cumplir requisitos, solicitarla en el alta y revisar si se mantiene el derecho en el segundo año.
Finalmente, muchos freelancers no separan bien la cuenta personal y la profesional. No siempre es obligatorio tener una cuenta exclusiva, pero ayuda mucho a ordenar ingresos, gastos y justificantes.
Lo llamativo es que casi ninguno de estos errores parece grave el primer mes. El problema aparece después, cuando hay que renovar la residencia, justificar ingresos, corregir declaraciones o explicar al banco por qué los documentos no coinciden entre sí.
Qué debe revisar un nómada digital antes de empezar
Antes de iniciar la actividad en España, no hace falta convertir la preparación en una lista interminable, pero sí entender bien la situación de partida. La pregunta principal es sencilla: si la persona trabaja como empleado o si, en realidad, funciona como profesional independiente.
A partir de ahí empiezan las demás preguntas. Qué permite exactamente la autorización de residencia, qué actividad se va a declarar, qué epígrafe fiscal encaja mejor, cómo se van a emitir las facturas y qué previsión de ingresos tiene sentido para calcular la cuota.
También hay detalles muy prácticos que se suelen dejar para el final y luego generan retrasos: certificado digital, cuenta bancaria operativa, domicilio fiscal, acceso a notificaciones electrónicas y una gestoría que entienda el caso si hay clientes en varios países.
La tarifa plana, si se cumplen los requisitos, debe pedirse desde el inicio. Y las facturas, pagos, gastos y declaraciones deberían ordenarse desde el primer mes, no cuando llega el primer trimestre.
Esta preparación puede parecer lenta, pero evita muchos problemas posteriores. En España, corregir un alta mal planteada suele ser más incómodo que hacerla bien desde el principio.
Una buena señal de que el alta está bien preparada es que el profesional pueda explicar su situación en una frase sencilla: qué hace, para quién trabaja, desde cuándo factura, dónde tributa y qué obligaciones tiene. Si esa frase no sale clara, probablemente falta ordenar algo.
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Preguntas frecuentes
¿Todos los nómadas digitales deben darse de alta como autónomos?
No. Depende de cómo trabajen. Si existe una relación laboral con una empresa extranjera, el caso puede ir por otra vía. Si el profesional trabaja por cuenta propia, emite facturas y tiene clientes, es muy probable que deba estudiar el alta como autónomo.
¿La tarifa plana autónomos 2026 es exactamente de 80 euros?
La referencia general es una cuota reducida de 80 euros al mes durante los primeros 12 meses. Sin embargo, en 2026 hay que tener en cuenta el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, por lo que el importe efectivo puede ser superior.
¿Puedo pedir la tarifa plana si ya fui autónomo en España?
Depende del tiempo transcurrido y de si ya disfrutaste antes de la bonificación. En general, se exige no haber estado de alta en RETA en los dos años anteriores, o tres años si ya se aplicó este beneficio.
¿Qué pasa si mis ingresos suben durante el año?
La base elegida es provisional. Si los ingresos reales son superiores o inferiores a lo previsto, puede haber regularización. Por eso es recomendable revisar los rendimientos durante el año y ajustar la base cuando sea necesario.
¿Tengo que presentar declaraciones aunque no haya cobrado mucho?
En muchos casos, sí. Las obligaciones no dependen solo de ganar mucho dinero, sino de estar dado de alta y del régimen fiscal declarado. Incluso una actividad con pocos ingresos puede generar obligaciones trimestrales.
¿Puedo facturar a clientes de fuera de España?
Sí, pero hay que hacerlo correctamente. Las reglas cambian según si el cliente está en España, en otro país de la Unión Europea o fuera de la Unión Europea. El tratamiento de IVA y las declaraciones informativas pueden variar.
¿Es recomendable usar una gestoría?
En muchos casos, sí. Un autónomo con facturas simples puede aprender a presentar sus modelos, pero un nómada digital con clientes internacionales, cambios de residencia y dudas de IVA suele ahorrar tiempo y errores si trabaja con un asesor que entienda movilidad internacional.
Conclusión
Darse de alta como autónomo en España es un paso importante para muchos nómadas digitales que trabajan como freelancers. No se trata solo de pagar una cuota mensual, sino de ordenar la actividad profesional ante Hacienda y Seguridad Social.
La tarifa plana puede ayudar durante el primer año, pero no elimina la necesidad de presentar declaraciones ni de llevar una facturación correcta. Las cuotas RETA Seguridad Social dependen de los rendimientos y pueden revisarse posteriormente.
Para quien llega a España con clientes internacionales, lo más inteligente es planificar el alta antes de empezar a facturar desde aquí. Una estructura fiscal clara facilita la vida diaria, reduce riesgos y ayuda a construir una presencia económica más sólida en España.
Al final, la diferencia entre una mudanza improvisada y una mudanza bien preparada no siempre se ve en el primer mes. Se ve cuando llega la primera declaración trimestral, cuando el propietario pide pruebas de ingresos o cuando toca renovar la residencia. Ahí es donde un alta bien hecha deja de ser un trámite y se convierte en una ventaja.
Escrito por Iurii Kamaev, fundador de Housage.es. Housage colabora con un abogado colegiado externo, Raphael Zimmer, inscrito en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) con el número de colegiado 43836. Este artículo tiene un propósito puramente informativo y no constituye asesoramiento legal.
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